Sure they didn’t come to an agreement, but the contrast was striking. As they stepped down from the cars that carried the royal family from the Hotel Reconquista to the Teatro Campoamor, the contrast became evident. Queen Letizia, like a contemporary Lily Monster, defended strategic grays and an all-black look, perhaps a nod to the Gothic fever sweeping the new thirty-something royals. Queen Sofía, however, appeared bathed in light.
We can only celebrate her success: in Oviedo’s rather dreary autumn, among the gray stone of the city center, the Queen Sofía seemed like a Marian apparition. It looked as if she carried a built-in spotlight, not only due to her blonde hair with extra volume, justified by the prominence of the blue carpet at the Princess of Asturias Awards. The emerita opted for a jacket-and-trousers suit in a beautiful off-white, with gold-embroidered details. A ten.
Let’s be honest: the great success of the Queen Sofía with such a classic look, the trusty pantsuit, has a lot to do with the dark tone that clothed the entire royal family. Not only did Queen Letizia choose black, the same as King Felipe. Their daughters also opted for colors decidedly subdued (like Sofía) and dresses rather heavy, in Leonor’s case. In that context, the lightness and brightness of the emerita grew gigantic.
La reina Sofía con la princesa Leonor y la infanta Sofía, en la alfombra azul de los Premios Princesa de Asturias.
Aunque no se apreciaba demasiado bien a través de fotos y pantallas, diríamos que el traje que eligió la reina Sofía está confeccionado en seda o algún tejido con cierta textura, lo que añade estructura y empaque al look. El detalle de los bordados dorados, una preciosidad, quedó realzado por la elección de complementos: un sencillo clutch blanco y brillante.
Vayamos a las joyas, probablemente el complemento favorito de la reina Sofía. En esta ocasión, la emérita optó por la discreción: un collar de perlas de una sola vuelta a juego con los pendientes, de perla única. Añadió un mínimo broche, también dorado, y dos o tres pulseras doradas, añadidas al reloj. Los zapatos, color blanco roto, casi de novia, remataron el conjunto.
Paloma Rocasolano, madre de la reina Letizia, tampoco se pierde cada año los Premios Princesa de Asturias.
No queda más remedio que comparar el look de la reina Sofía con el de Paloma Rocasolano, la otra abuela. Acaso sintonizada con la reina Letizia, eligió un vestido oscuro aunque de silueta más bien juvenil y con un estampado de flores desconcertante. Tampoco acertó con su melena, sujetada a un lado. Eso sí: pudimos contemplar perfectamente sus piernas. Tan bronceadas y musculadas como los míticos brazos de su hija.
Definitivamente, la reina Sofía juega en otra liga. Probablemente esa a la que pronto tendrá que acogerse la reina Letizia, cuando se sume a la inteligencia de asumir algunas piezas indumentarias como uniforme y poner en juego solo variaciones. Un lugar en el que ya no existen errores, pues la fórmula ha probado una y otra vez su éxito. Un triunfo que, esta vez, se lleva por goleada la emérita.